Apuntes.

A

2 de octubre.

Hambre de novedad e impulsos de locura. ¿Es la soledad vital para dirigir la mirada a uno mismo? ¿Existen pasos a seguir que nos lleven a la definición de nuestra propia y utópica idea de vida? Vamos a imaginar que así es, que hay una guía de cómo vivir y qué pasos seguir. Vamos a pensar que venimos con un instructivo que nos indica qué hacer en caso de crisis. Probablemente nos recomendarían escuchar nuestras canciones y películas favoritas, rodearnos de la gente que queremos, visitar lugares con vistas maravillosas y una indispensable quema de recuerdos. ¿Y si seguimos las instrucciones al pie de la letra y aún así d u e l e?

10 de octubre.

Las palabras entran por mi oído izquierdo y se mezclan con la cantidad estúpida de pensamientos que forman torbellinos en mi cerebro. La idea constante es una canción que recuerda a no tan viejos tiempos donde creí volver a sentir pero por distintas razones y unas cuántas mentiras, estas fugaces oportunidades fracasan. Se extraña y se añora pero (ya) no se necesita. Cumplimos en las personas un papel específico, no quiero decir predestinado, pero cada encuentro y desencuentro vienen cargados de un ‘por algo pasan las cosas’. Hayan sido dos semanas, o dos meses, o diez meses, si uno siente que su papel en la vida del otro ha terminado, no hay manera ni razón de forzar a alargar ese papel por una sensación falsa de seguridad y alegría efímera.

21 de octubre.

Es tan poco lo que sé de ti que siento que te conozco por primera vez a diario. Mi curiosidad te pide pero no sabe si la tuya responde igual. Hay emociones tan poco exploradas que cuando llega el momento y uno las siente, llenan todo el espacio; llenan cada punta de cada dedo, las piernas, el pecho, la mente. ¿Habré sido ya huésped de tus sueños como tu recurrentemente eres en los míos? ¿Qué me dices de tus viajes? ¿Me recuerdas cuando te asomas y ves las nubes desde arriba? Me gusta pensar que me buscas detrás de cada estrella.

31 de octubre.

La fugacidad del amor. El amor que dura quince minutos, si bien nos va. La mirada ausente, el respirar agitado, la pupila dilatada, el sudor expirado. Un ‘te amo’ emocionado que es sincero en el momento pero fugaz en la distancia. Palabras dichas en un orgasmo que termina en risa y entonces las palabras de amor ya no significan nada. Los cuerpos en interacción resultan nimiedades cuando las palabras son dichas fuera de la cama. Amamos cuando nos aman pero no se decide todavía la conjugación correcta del verbo ‘amar’. ¿Quién toma esa decisión si el juez es el mártir y viceversa?

Sobre el autor

Kathya Rosas

"No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente, porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. El camino de la mayoría es fácil, el nuestro, difícil. Caminemos.", H.H.

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Por Kathya Rosas

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