AutorAdolfo T. Fraginals

Instrucciones para mirar una fotografía

I

Agarre la fotografía más próxima a usted, de preferencia una que le evoque un sinnúmero de recuerdos, no importa si para ir por ella tiene que ir a otro cuarto.

            No importa mucho la iluminación del lugar, aunque de preferencia que haya suficiente luz parar poder mirar la fotografía. En caso de no encontrar en un lugar con dichas características, favor de encontrar uno que sí los tenga y continuar con los siguiente pasos. (más…)

¿Acaso yo dije que me importaba lo que pudieras opinar?

Opinas, opinas mil cosas, todas y ninguna tienen que ver conmigo. Escucho tu odio, el veneno amargo que escupe tu boca cuando te quejas de todo, de todos. De mí, de la vida, de tus amigos, de tus amores que ven en ti un cuerpo hermoso que explorar y nada más, o tal vez un poco más. Te quejas, hablas y te vas. Me he vuelto en tu diario personal sin celulosa, porque te da mucha flojera agarrar un lápiz y escribir. (más…)

Invierno

I

Me llamo Cecilia pero él siempre me llamó Pumpkin, no sé si por algún trauma de su niñez o si quería revivir viejas memorias conmigo. Nuestra relación es más normal de lo que podría parecer, cada quien vive su vida y trata de molestar al otro lo más mínimo posible.

Así vivimos tratando de ser un fantasma en el mismo departamento. Yo me adueñaba de las ventanas, del sofá verde pistache que siempre odiamos pero nunca lo dijimos, de un rincón de su cuarto y del lado del balcón donde estaban sembrados unos claveles. Él se adueñaba de todo lo demás y hasta invadía mis lugares, como si por algún derecho que yo no entendía él fuera dueño de todo y mis opiniones y reclamos no importaran para nada. (más…)

Cuadros en la pared

C

Cómo olvidar el fragmento tan conocido de Javier Marías en el que simplifica la existencia humana en un bote de basura. Así de simple, así de fatídico. Todos terminamos existiendo sólo por un bote de basura. Todo lo que hacemos, lo que decimos, todos nuestros actos se consumen en el momento y no dejan marcas o recuerdos de haber existido, y mucho menos que nosotros los hemos hecho y tampoco que hayamos existido para hacerlos. Pero Marías dice que no todo está perdido, que siempre tendremos el bote de basura. (más…)

Memoria

M

No recuerdo nada, no sé qué pasó. Despierto y estoy en mi cama medio desnudo. El otro lado está intacto, dormí solo. Por decirlo de alguna manera. Hay un aroma que no reconozco impregnado en mí. Es toronja, naranja roja y peonía. Es un perfume extrañamente familiar. Pero la imagen todavía es muy borrosa. (más…)

Libros interminables

L

Es muy molesto verlo ahí todas las noches, a mi lado.  En mi mesa de noche, debajo de mis lentes. Lo sé, entiendo que dicen que no todos los libros son hechos para que todo el mundo los lea, que nos vamos a topar a lo largo de nuestras vidas con libros que no van a ser leídos, que no quieren ser leídos o que no se dejan terminar de leer. (más…)

HPPN

H

“Sería grandioso salir a la calle sin enamorarme,

por lo menos una vez, de una desconocida”

-Se leía en la primera página de su libreta.

Una luz parpadea en la mesa. Entre mis libros está mi celular. Una notificación de HPPN. Volteo a todos lados. Busco una cara conocida, sabiendo, que será un intento infructífero, lo más probable es que yo no la conozca. Siempre me ha gustado jugar, aunque sepa que lo más probable es que vaya a salir perdiendo. Busco caras entre la multitud, trato de adivinar entre las personas los secretos que sus ojos pueden contarme. Quiero saber quién es. Son muchos los rostros que se mueven por donde estoy y siguen su camino más allá de mi visión. Algunas tienen su celular, ven la pantalla, sonríen, otras tienen muecas de asco, otras caminan con loa audífonos puestos como si su música de fondo fuera capaz de cambiar la realidad que ven y que viven. Como si cambiar la percepción de una de los sentidos funcionara como un filtro para los demás. Todo el mundo caminaba, platicaba, o se sentaba con algún aparato electrónico en alguna de sus manos y ya no soportaba la curiosidad de esa luz tintineante. Mis ansiosas manos recogieron el aparato, la luz se hacía más intensa. (más…)

Escribiendo en un café

E

Dicen que para escribir no se necesita mucho: una libreta, un lápiz y una idea. Pero siempre omiten lo más importante: un poco de suerte. Para escribir también necesitamos suerte y algunos tienen mucha, otros poca y algunos nunca la llegan a conocer. La suerte es la más puta de todas las musas. Cobra caro y no rinde mucho, pero cuando hace su trabajo bien todo vale la pena. Pero es muy caprichosa o muy torpe porque ni ella sabe cómo van a ser las cosas. Además, nunca sabes si está contigo, con tu amigo, o vagando por las calles en busca de un nuevo amante. (más…)

Más allá del acantilado

M

Del otro lado de la ventana abandonando nuestro refugio de amantes que dejará de serlo, pero todavía lo es y poco a poco lo deja, la marea creciente mojaba las patas del piano que se encontraba en la playa. Nadie sabe cómo llegó ahí, a nadie le importa. Ahí está, es sólo una cosa más que la marea va a limpiar poco a poco hasta consumirlo por completo. Como este mar ha hecho con todos nosotros.  (más…)

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