AutorKathya Rosas

Diálogo 1: Flores

D

Desde que vivo en Mérida, me he visto hipnotizada por la belleza que hay en los brotes de color, muchas veces inesperados. Saliendo de una banqueta, haciéndose camino a través de una reja o en las copas de los árboles, las flores no fallan en detener mi camino para mirarlas.

Humana al fin, las quiero mías y la única manera que encuentro en la que no tengo que matarlas es con una cámara; sin embargo nunca logro capturar la gracia con la que reciben el viento. La naturaleza del arte es intentar expresar en imagen, sonido o movimiento lo que la Naturaleza puso en materia y energía frente a nuestros ojos.

Este es un ejercicio personal en tributo a las flores,  intentando entablar un diálogo entre 3 disciplinas diferentes: fotografía, pintura y literatura. Las pinturas son de diferentes artistas como Monet y Van Gogh, el poema es de Kahlil Gibran y las fotografías son mías.

@kathyarosas
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Van Gogh
I am a kind word uttered and repeated
By the voice of nature;
I am a star fallen from the
Blue tent upon the green carpet.

 

flowers, andy warhol
                                                                              Warhol

I am the daughter of the elements
With whom Winter conceived;
To whom Spring gave birth; I was
Reared in the lap of Summer and I
Slept in the bed of Autumn.

At dawn I unite with the breeze
To announce the coming of light;
At eventide I join the birds
In bidding the light farewell.

The plains are decorated with
My beautiful colors, and the air
Is scented with my fragrance.

As I embrace Slumber the eyes of
Night watch over me, and as I
Awaken I stare at the sun, which is
The only eye of the day.

I drink dew for wine, and hearken to
The voices of the birds, and dance
To the rhythmic swaying of the grass.

I am the lover’s gift; I am the wedding wreath;
I am the memory of a moment of happiness;

I am the last gift of the living to the dead;
I am a part of joy and a part of sorrow.

But I look up high to see only the light,
And never look down to see my shadow.
This is wisdom which man must learn.

Song of the Flower, Khalil Gibran

Saberte Todo

S

No hay mucho que hacer cuando llega la pregunta mayor, aquella que se queda detrás de la mente, ansiosa por ser respondida. Arrogante de gestos por saberse imposible; el aleteo de una mariposa parece minúsculo e insignificante y bien pudiese ser un recordatorio de lo efímero y maravilloso del instante. Las palabras no son suficientes para describir el soplo del viento, la luz detrás de las nubes, el polvo en los pies por las noches.

¡Cuánto sabor en las impertinencias, esos errores tan satisfactorios! Qué rico el canto de los pájaros a las 8 de la noche y qué rica la lluvia helada al caer la tarde. ¡Cuánto saber en la enredadera que se adapta rebelde a la pared! ¿Que si existe Dios? ¿Qué importa? Exista o no el sabor del café no cambia, la piel erizada por la nostalgia de una canción se mantiene, el mundo sigue vibrando dando la ilusión de girar.

Qué vacía la vida sin ayuda del amor universal, sin la presencia de la infinita y omnipotente conciencia. ¡Qué tranquilidad ser energía, qué vigor saberte electricidad! Qué santa divinidad saberte Todo… ¡y Todo, es Mucho!

Tanto de aquel Todo y no se sabe nada.
La información explota abrumante.
Estamos obligados a encontrar esa chispa adecuada;
regalamos nuestra vida buscando ese instante.

¿Cuál es la pregunta única por resolver?
¿Cuántas sobras habrá que remover?
¿Qué tan profundo escarbar?
¿Debo quedarme callada o gritar?

Pido al Universo una respuesta, ilusa.
¡Quiero por fin entender la fuerza del olvido!
Mientras tanto la Tierra sigue sonriendo en Flores
Y yo encuentro en cada brote el perdido Sentido.

Existir al parecer es no darse cuenta.
Hay que Saberse Todo y Todo es mucho.
Cuando Tú me hablas, callo y escucho;
Te siento y con cada beso mi Fe aumenta.

La Magia comienza a aplastar mi Ciencia.
Nada tiene sentido, Nada importa.
Ya no hay lugar para la ociosa tibieza.
Ya no hay excusa y el Tiempo se acorta.

En blanco

E

No sé qué me pasa, la hoja en blanco me aterra. Antes llegaba a ella sin miedo, agarrando fuerte la pluma; insegura de lo que resultaría, pero confiada en que de algo valdría la pena. Así fuera un poema sin rima o una historia sin pies ni cabeza al menos había tatuado letras en el papel. Hoy, y desde hace unas semanas, estoy paralizada. Quise escribir sobre el fin de la primavera. Intenté poner en tinta mi huraño comportamiento al re-conocer la ciudad donde nací o la melancolía de regresar a la ciudad a la que hoy llamo casa. No lo logré. Las palabras se quedaban atoradas detrás de mi garganta y lo único que lograba escupir eran estúpidas metáforas sin sentido y analogías tan simples que creí haber retrocedido una década en mi uso del lenguaje. Lo único que he podido escribir es un diario y las únicas letras con las que he podido mantener una relación sana y productiva son con las de los libros que he leído.

Me dicen que no me presione, que hay épocas donde uno simplemente no habla. El problema es que para mí escribir es la manera que tengo de intentar entender el mundo, mi universo. Últimamente no entiendo nada. Lo último que escribí fueron 3 poemas para alguien que me enseñó que la distancia son sólo kilómetros, que el amor no se mide por el contacto cuerpo a cuerpo, sino alma con alma. Una de mis historias favoritas, que llegó a su fin. Después de él me quedé en blanco.

Ciudad de MéxicoCiudad de México, mayo 2017

Tragicatura

Si me quedo en el erotismo lírico de tu desnudez,
me tardo la vida.
Es como una adicción de caricatura y novela,
una especie de tragicatura.

El techo yace sobre nosotros inerte,
nos detiene en medio del vuelo.
Cada vez que voy a escapar termino en el suelo;
me pregunto cómo saldrá el sol y seguiré sin tenerte.

No existe planificación sin excusa ni vicio,
yo no veo libertad probable ni fin a este juicio.
Me cae la mañana pensando en quién sabe qué mierda,
Vuelvo al mar y es así como me mantengo cuerda…

Aspirations

how am i supposed to feel
when everything i can achieve to be,
is nothing short of magic to him
just not enough to try it?

sometimes i think i’m nothing but
a shoulder to hold weary tears,
little more than a pair of ears,
not the receiver of his goodnight kiss.

never called love:
at least not his.
just a stop to take a piss,
a lookout to smoke a bit,
a postcard on a road trip…

never called home!
at least not his…
not anyone’s,
not here.

Asíntota

Aún de repente siento
una brisa en la oreja.
Me recuerda a tu aliento,
me hace añorar tus dientes.

El insomnio, lleno de preguntas.
No hay respuestas que me quiten la sed.
Un rayo de luz entre tu ciudad y la mía
se dibuja en mi mente cuando cierro los ojos.
Como si pudiera tocarte con el alma desde lejos;
suspiro.

Dibujo letras con toda la intención de que las leas,
porque de algún modo sé que las sientes;
específicamente en la espalda cuando piensas en mí
(me gusta imaginar que lo haces)

Quise hacerte canción ignorando el ruido.
Te convertí en sueño y te quedaste dormido.
Quise hacerte poema pero me vino breve.
Quiero hacerte mío, pero no se puede.

Me gustaría despedirme de manera apropiada,
darte un beso en cada mejilla y tomar tu mano,
aguantar en la garganta el nudo, no pasa nada.
Nos encontraremos más adelante, o no.

 

 

 

Portrait

P

Up in the clouds, in the middle of stars, new moon nights, sunrises.
You are everywhere.
Dust that I breathe, my hair dancing with the wind, trees trying to reach heaven.
YOU are everywhere.

Thinking, eating, being.
Everywhere, anywhere… You.
Swimming, fucking, staring.
You: Water, You: Orgasm, You: View.

(más…)

Terciopelo

T

Pasé por el parque que está en mi colonia cruzando entre los juegos infantiles y los árboles. A veces suelo poner pausa a mi caminata un rato para contemplar el cielo. Me gusta ver la luz del sol pasar entre las hojas. El aire que respiraba esa tarde era húmedo y limpio; la humedad causada por pequeñas tormentas de 15 segundos tan típicas de este lugar.

Me detuve en una banca de concreto pintada de rosa y blanco, que ya mostraba signos de una edad senil: grietas llenas de musgo y envolturas de papas y dulces dobladas quién sabe cuántas veces para encajar. Me llena de inquietud y asombro la determinación de la gente que dobla las bolsitas una y otra vez para dejarlas ahí, en la grieta. Es como si estas personas quisieran dejar una huella, una señal de que ahí estuvieron. Hay unos aún más pasionales, que logran meter botellas de agua de litro y medio torcidas en espirales y dobleces dignos de admiración. Las grietas de las calles rellenas de basura son esculturas colectivas. Son huellas.

(más…)

Prisas

P

Por darle tiempo al tiempo se nos va la vida.
El tiempo no existe.
No existe el tiempo.
No corre ni se detiene, no cura heridas.

El reloj mide ansias, acuerda citas.
Da sentido a la existencia de una batería.
Medir el tiempo no sirve para nada.
Para nada sirve si no está usted en la ventana.

Vivir como si uno se estuviera muriendo.
¿Importa qué tan rápido eso esté sucediendo?
No existe ahorita ni al rato ni la próxima semana.
La prisa por sentir a la esperanza le gana.

Desayunar a las tres o tomar el té a las doce.
Empezar la jornada a las nueve o a esa hora terminarla.
No importa el número, ¿qué es una hora?
Me interesa poco cuándo pero le ruego que corra.

Pensar en fechas es pensar en vano.
Si va a venir, venga, no la soporto lejana.
Algún día, algún día… ¿con sus promesas yo qué gano?
Se detendrán las manecillas, seré yo el de la ventana.

Simbiosis

S

No era broma. La mirada de Carlos me lo decía, lo que acababa de decir era completamente cierto. Estaba muerto.

-¿Cómo?
-Me pasé con la coca.
-¿Cocaína? Carlos, ¿qué pedo?
-Me vas a decir que tú nunca…
-No, yo sí, pero no me morí por eso.

Caminamos por los pasillos angostos del lugar, Carlos siempre atrás de mi, por lo que tenía que voltear de vez en cuando mientras platicábamos. En las paredes había cuadros, todos de Van Gogh y Miró. Carlos se detenía a mirarlos.  (más…)

Dos para la una

D

UNO

Observar la luna no es asunto sencillo, 
quieres enfocarla pero tu mente la difumina.

La luna lo nota y sin hacer mucho alboroto,
se dirige a ti y te pregunta:
‘¿Soy yo, esta luna, la única que te ilumina?’

¿Cómo mentirle?
Aún buscas el brillo de la otra luna,
aunque parece que se quedó en otro planeta.


¿Qué habrá sido de ti? Tú, de la sonrisa torcida.
Mi cómplice, mi luna llena, la única que me ilumina.
Escondida en mis manías  y en mis ademanes,
me gusta pensar que vives entre la estrellas.
Cuando aquí estabas solo había luz,
luego hubo sombra y luego nada.



DOS


Si se te ofrece y te dan ganas, te confieso, 

puedo ser yo de tu boca un anhelo.

Si quieres reír hasta llorar, dime cuándo.

Reiré y lloraré, pues soy tu cómplice.

¿No sabes a dónde ir? Soy sincera:

puedo ser de tu mano una guía.

Por la noche, si te pierdes, mira al cielo.

Soy yo quien te va a mostrar el camino .

Dele su boca y permítase el anhelo.
Deje que crezca la complicidad a risa y llanto.
Sígala y déjese guiar a cualquier otro lado,
piérdanse, encuéntrense, que vida solo es una.

Déjate llevar por esta nueva luna.

K. R.

María

M

No podía sacarme esa canción de la cabeza. Me encantaba ver cómo la bailabas usando solo mis bóxers; Homero Simpson nunca se había visto sensual hasta que lo vi moverse en tus caderas.

Las dos botellas de licor de hierbas ya se habían acabado y sus efectos tomaron posesión de ti. Tan tímida, misteriosa y reservada, esa noche me dijiste “Siéntate” y te obedecí. No sé qué había en tu voz o en tu mirada que me provocaba convertirme en mago o genio y cumplir todos tus caprichos.

Me resulta imposible identificar qué fue lo que me tuvo hipnotizado. Supongo que fue el conjunto de mi canción favorita (que sin saberlo, elegiste para bailarme), el olor a tabaco y marihuana, el sabor del Jägermeister, contemplar tu cara y tu cuerpo y mi piel erizada por ese personaje amarillo ilustrando tu nalga derecha moviéndose a tu ritmo. 

Te veías divina. Tu silueta a contraluz acentuaba lo que se convirtió en mi trazo favorito de tu figura. Comenzaba arriba de tus labios, bajando hacia tu boca, cuello y hombros (todavía sueño que beso esos hombros). Llegaba a tu pecho, tu ombligo y rodeaba tu cadera. 

Estabas preciosa María, en nombre, en físico y en tus caricias y miradas. Eras bonita en tu generosidad, radiante en tu sencillez y casi perfecta en tu manera de ver el mundo. Lo único que te faltaba era darte cuenta de todo eso.

Intenté convencerte. Las 35 horas que pasé contigo están grabadas en mi memoria desde que te despediste. Me contaste toda la historia de Pepe. Vi tus moretones en la espalda y en las piernas y quise ir a matarlo. ¿Qué clase de ser humano podía tocar ese hermoso cuerpo con la intención de lastimarlo? 

Te pedí que te quedaras. Reíste y me besaste profundamente, pegaste tu vientre al mío y te moviste para que intentara olvidar lo que acababa de pedirte. No funcionó. Mientras más se aceleraba mi corazón al compás de tu vaivén, más te quería mía. “Quédate, por favor”, pensaba.

Siendo honesto, cuando te vi en ese lugar, sentada en una esquina mirando incansablemente tu celular, supe que quería llevarte a la cama. Una vez que pasamos el día y medio más abrumante de mi vida, supe que quería llevarte a conocer el mundo. Quise arrancarte de los brazos de ese tal Pepe, el imbécil que durante 4 años te había tratado tan mal. 

Ojalá hubiera podido convencerte, que te hubieras dado cuenta que no era tu culpa y que nadie debía tratarte así. Ojalá hubiéramos tenido más horas, más años, más vida. Además de Pepe fui el último que te vio con vida. También fui lo último que vieron sus ojos. Por él estoy aquí, en esta celda, escribiéndole a tu recuerdo.

Rincones

R

Remembranzas revueltas,
rastros rotos,
razones robadas,
recuerdos ríspidos.

oK - 24

Resulta reconfortante
reencontrarte raíces,
rincones,
romance radiante.

ProgBWIMG_3533

Ramos rosas,
risueños;
ramas, risas,
rosados rabos.

K - 5

(El Cuyo, El Corchito y Las Coloradas en Yucatán)

 

 

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