AutorRaúl Ramírez Riba

Altatú

A

 

A veces me basta la duda

para recordar que mil veces

hemos sido y seremos.

 

Estoy hablando

de cuando te siento lejana

y miro la soledad circundante,

y no estás en el chat,

y la maquinita que trae tus cartas

anda quieta y serena.

 

¿Cómo no prepararme

para tu continua llegada?

Si me levanto y hago mi día,

y la rutina se afianza,

y la lista de pendientes trabaja.

 

¡Eres todo y todas y nada

y el amor que destruye

a la ilusión que separa!

 

Dime, ¿quién puede quebrarte?

 

Y yo respiro y no hago

más que pensarte.

 

Y yo te miro a través

del velo de imaginarte.

 

Y las verdades acuden a mí

y las mentiras una a una se incendian.

 

Delante caminas tú

y los inviernos ya nunca me pesan.

 

Breves notas sobre un dios mujer

B

Si existiera un dios,
preferiría que fuera mujer
Edel Juárez

Si existiera un dios
me gustaría que fuera como tú,
y que se hiciera a sí mismo
a tu semejanza.

Que fuera un dios
como tú eres mi amiga,
y que me diga, y me batalle,
y me necee, y me contradiga.

Y que me haga sentir
como si fuéramos parte
de una misma cofradía.

Que ante mis constantes halagos
me tratara de convencer
de que yo también puedo volar.

Que ante mis constantes temores
se anidara en mis sombras
con su asombro luminiscente.

Que me llame y me cuente
que su día estuvo rancio,
que le miraron feo en el trabajo,
que se trabó otra vez la impresora
y que no supo cómo llenar un excel.

O que le llame y le pregunte,
¿cómo estuvo tu examen?,
y que me conteste: “decente”,
recordándome el universo
de calificativos que existen
más allá del común bien.

Que me vea y me diga
que la vida no le hace mucho sentido;
mostrándome que también guarda
sus dudas sobre nuestra existencia.

Y que me deje consolarle,
que mis seguridades le invadan,
para sentir que incluso uno mismo
tiene algo qué dar a tan alto ser.

Y si existiera ese dios
claramente sería mujer;
aunque Edel tenga razón
y yo no supiera qué hacer.

 

El templo Wat Suthat

E

“Hoy llueve mucho, mucho,

y pareciera que están lavando el mundo”

— Juan Gelman

 

Él debió pensarlo mejor cuando le sugirió a ella que salieran a conocer Bangkok. Una rápida revisada a la app del clima o una simple mirada al cielo habrían bastado para llevarse consigo una sombrilla o un par de impermeables, antes de salir del hostal.

 

El cielo se caía a cántaros. El patio central del templo estaba inundado con al menos 30 centímetros de agua, convirtiéndolo en un perfecto chapoteadero infantil o quizás incluso en un espacio para entrenar canotaje; como esos tanques donde se pone la canoa fija y se dedica uno a remar, pero cincuenta veces más amplio. (más…)

De la soledad

D

En el programa de radio, la productora sugirió hablar del informe del Presidente saliente y de la toma de protesta de las nuevas legislaturas.

Yo pensé: «¿por qué mejor no hablamos de la soledad?».

Y conectamos con el radioescucha que anhela compañía o hablamos con quienes están haciendo de cenar y nos sintonizaron para olvidar que comerán solos. Y permitimos llamadas al aire, y desocultamos con la audiencia esas fibras de la realidad que nos tienen aislados. (más…)

En defensa de los amores incómodos

E

*Para los Aldos y las Fernandas.

Me causan sospecha quienes atacan al amor cuando se presenta en formas incómodas.

Y con formas incómodas quiero decir todas. Se moriría de vergüenza el corazón si al amar no incomodara al menos a una persona.

Se incomoda al soltero, al que añora los tiempos pasados de grandes amores.

Se incomoda a la suegra que no quiere ver a su hija salir a romperse el pecho en el desamor.

Se incomoda a quien mira al amor de su vida en los brazos de otro y más cuando sabe y le consta que, por los pequeños caprichos del universo, se le escapó. (más…)

Sobre las posdatas

S

Querida llave, recibir tus gratas siempre es una experiencia increíble. Como nos dijo el otro Juan, leer una carta es como leer un libro escrito en su totalidad para uno. Y quizás por ello sea un tanto injusto el que conteste a tu misiva de forma tan pública; pero la vida no siempre nos trae justicia y, además, mereces el público escarnio por haber lanzado una franca ofensiva contra quien no puede defenderse. Así es que he decidido piratear el estilo de alguien más talentoso que yo, para escribirte este texto y hacer algo prácticamente imposible: defender de ti a las posdatas. (más…)

Hasta aquí

H

«Nacida en todos los sitios

en donde pongo los ojos»

— Vicente Huidobro

Aquí sentado

en el pasillo del pliegue

o bucle que trae,

uno a uno,

a tus simulacros;

 

aquí en las sombras

de la incertidumbre

de no ver más allá

de mi nariz;

 

aquí en donde las canciones

me traen tu aroma

(aun sin conocerte)

y puedo mirar a contraalmohada

e imaginarte.

(más…)

Sobre ella y un simio misógino

S

A ella la agredieron,
la señalaron y molestaron.
¡Oh, qué valientes los hombres
que creen que la mujer
siempre es el eslabón débil!

Pero ella es toda mujer
y en lugar de brazos
la vida le dio dos alas,
y aleteó así hasta elevarse
por encima de sus adversarios.

Mirad esa nube, esa ave,
ese puntito rosado.
¡Es la que vuela!
¡Oh, mujer voladora,
llévanos a todos contigo!

Y entonces ella me preguntó,
¿qué será de nuestro futuro?
Se le veía la preocupación
de que el simio que la agredió
pudiera hacernos daño algún día.

Y yo aquí, otro hombre más
con dos pesas por piernas
y mirándola con la cabeza hacia arriba.
¿Qué será de tu futuro y el simio?
¡No mames, mujer, tú vuelas!

Categorías