De la soledad

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En el programa de radio, la productora sugirió hablar del informe del Presidente saliente y de la toma de protesta de las nuevas legislaturas.

Yo pensé: «¿por qué mejor no hablamos de la soledad?».

Y conectamos con el radioescucha que anhela compañía o hablamos con quienes están haciendo de cenar y nos sintonizaron para olvidar que comerán solos. Y permitimos llamadas al aire, y desocultamos con la audiencia esas fibras de la realidad que nos tienen aislados.

En las redes sociales, el Presidente saliente pidió hablar de la cruda y rampante violencia en que deja al país, y de cuál debe ser la versión oficial sobre cómo fue que murieron los 43 de Ayotzinapa.

Yo pensé: «¿por qué mejor no hablamos de la soledad?».

Y analizamos el enorme vacío que dejan los seres queridos cuando se van y más cuando nos los arrancan con violencia y sin oportunidad de encontrar la justicia. Y pensamos en las mamás y papás de los 43 y en cuánto más felices serían si sus hijos aún estuvieran aquí. Y usamos entonces nuestras redes sociales ya no solamente para manifestar descontento y agravios, sino para expresar lo verdaderamente solos que estamos.

En la llamada de un número desconocido, la agente del banco quería hablar conmigo sobre la vencida fecha límite de pago de mi tarjeta de crédito y sobre lo importante que sería que liquidara mis adeudos a la brevedad.

Yo pensé: «¿por qué mejor no hablamos de la soledad?».

Y de cómo no me importaría pagar intereses de mi tarjeta si fuera por un viaje a la playa con una chica especial. O discutir sobre lo ingenuos que somos cuando compramos enseres domésticos para llenar los vacíos de la vida, los espacios que quisiéramos tuvieran un ocupante. O al menos platicar sobre la economía, y que las penas quizás serían menos con pan, pero serían mucho menos sin soledad.

Más al rato, en la universidad, un amigo quería hablar sobre la última noticia de la farándula: “Cabrón, ¿ya checaste el video del Zurita con la Carmella Rose? ¡Que no mamen, a huevo que andan!”

Yo le dije: “Amigo, ¿por qué mejor no hablamos de la …  espera, ¿hay video?”.

Sobre el autor

Raúl Ramírez Riba

Suscribo que musicalmente el clarinete es muchísimo más rico que el diccionario :)

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