Me urges.

M

Me pasa que me urge tener sal en la nariz y en el cabello.
Mirar mi piel cambiar de tono ante la sofocante luz que abras(z)a.
Dirigir la vista hacia el punto más lejano y no ver fin, si no promesas.
Tener mi pecho latiendo a un compás distinto a este,
sincronizado con la espuma, acompañando la marea.

Me urge probar el sudor en mis labios, sentirlo escurrir hasta que toque la arena.
Tener gotas de agua dulce en la boca y agua salada en todo el cuerpo, hasta en la ropa.
No tener ropa y seguir al viento, entender que no soy arena, ni coral, ni nada.

Me urges tú y tu salada boca,
me urge nadarte y conquistar tus costas,
me urge tocar el fondo aunque explote,
me urge que te urja romper en mis rocas.

Tanta maquinaria me truena los nervios, dependo de ella y de mis citadinos miedos;
bajo el compás de mis dedos que aprietan botones impresos con letras,
se forman palabras que dan a luz frases que juntas, los tontos les llaman poemas.

Poema es ver un amanecer en la hamaca,
atardecer mecido por entretejidos de colores,
cortar una fruta y beber de ella el agua.
Poema es estar frente a frente con el mar,
saberte pequeño, minúsculo, microscópico.
Bañarte y llenarte los poros de vida,
susurrarle en las olas lo mágico que es verlo.

Ixtapa, mayo 2015

Sobre el autor

Kathya Rosas

"No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente, porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. El camino de la mayoría es fácil, el nuestro, difícil. Caminemos.", H.H.

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Por Kathya Rosas

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