Reflejo.

R

Si pudiera observarla, me daría la media vuelta. No soportaría a alguien tan estúpidamente dedicada a destacar en todo solo porque no puede destacar en lo que quiere.

Si por azares del destino, tuviera que verla todos los días y convivir en el mismo espacio, me daría la vuelta. Qué esfuerzo tan inhumano de esta mujer de caerle bien a todo el mundo y qué patético intento suyo el de ocultar sus imperfecciones.

Si se diera el caso de que tuviéramos amigos en común, me daría la vuelta. ¿No pueden todos ver lo falsa que es? Las mentiras que dice para encajar, y las que se llega a creer para hacer de su mísera existencia algo al menos soportable.

Si se convirtiera en mi amiga, por coincidencia o decisión, después de un tiempo… Me daría la vuelta. Conocer sus traumas sin fundamento que solo son una llamada de atención ante lo aburrido de su existencia, sería algo insoportable y lastimoso.

Pero quizá, y lo digo en un intento forzado de terminar con este pensamiento, quizá si llegara a amarla, a verla, a conocerla, a preocuparme, quizá ella se abriría finalmente ante mí, mostrándome la realidad en la que vive, dejándome ver las razones de su comportamiento… caminaría al lado de ella, por un rato, quizá le daría algunos consejos de los cuales no podría hacerme responsable, y al final, inevitablemente, me daría la vuelta.

ImagenFoto por: Kathya Rosas

Sobre el autor

Kathya Rosas

"No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente, porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. El camino de la mayoría es fácil, el nuestro, difícil. Caminemos.", H.H.

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