Siempre hay un pero.

S

Me encantaría decir que tiene ojos tan verdes como el mar. Pero no. Tiene los ojos más comunes del mundo. Color café. Un café medio muerto… Es lo que más me gusta de él. ¿Cómo me puede llamar la atención un color tan simple?

Quisiera presumir de su inteligencia y sus pláticas interesantes. Pero no. Son tan simples como sus ojos. Es lento y tiene un vocabulario bastante limitado. Creo que una vez me hizo reír. Me dijo «Sabes que soy muy simpático, no te hagas», en un tono de voz tan pretencioso que quería salir corriendo de ese lugar donde lo conocí. Pero no. Me quedé y  sigo aquí escribiéndole a sus ojos color café medio muerto, su lentitud mental y su cabello ondulado y sin forma.

Me gustaría que entre sus cualidades pudiera mencionar la generosidad o la ambición por lograr algo en la vida. Pero no. Su plan más cercano es lo que va a comer esa misma tarde, y no tiene ni puta idea de qué va a hacer cuando termine de estudiar.

Su sonrisa. Una sonrisa incitadora y provocativa que me da desconfianza y me atrae y me dice sin hablar que ahí está, que no tenga miedo, que me acerque, que lo mire, que lo bese. Pero no. No, porque verlo pasar me acelera el corazón. No, porque busco excusas para hablar con él todo el tiempo. Preguntas del clima y de la película que vimos (cada quién por su lado) y pláticas sin sentido en las que podría pasar semanas porque ver su sonrisa y sus ojos, y oírlo hablar en un tono de voz tan monótono (¿ya mencioné lo lento que es?) me emociona y me altera hasta el punto de estar aquí, escribiéndole esto.

Sería maravilloso poder decir que siente lo mismo que yo y que le gustan mis ojos color café común y mis pláticas sin sentido y mi nariz redonda y sin chiste. Pero no.

Sobre el autor

Kathya Rosas

"No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente, porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. El camino de la mayoría es fácil, el nuestro, difícil. Caminemos.", H.H.

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