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Diálogo 1: Flores

D

Desde que vivo en Mérida, me he visto hipnotizada por la belleza que hay en los brotes de color, muchas veces inesperados. Saliendo de una banqueta, haciéndose camino a través de una reja o en las copas de los árboles, las flores no fallan en detener mi camino para mirarlas.

Humana al fin, las quiero mías y la única manera que encuentro en la que no tengo que matarlas es con una cámara; sin embargo nunca logro capturar la gracia con la que reciben el viento. La naturaleza del arte es intentar expresar en imagen, sonido o movimiento lo que la Naturaleza puso en materia y energía frente a nuestros ojos.

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Prisas

P

Por darle tiempo al tiempo se nos va la vida.
El tiempo no existe.
No existe el tiempo.
No corre ni se detiene, no cura heridas.

El reloj mide ansias, acuerda citas.
Da sentido a la existencia de una batería.
Medir el tiempo no sirve para nada.
Para nada sirve si no está usted en la ventana.

Vivir como si uno se estuviera muriendo.
¿Importa qué tan rápido eso esté sucediendo?
No existe ahorita ni al rato ni la próxima semana.
La prisa por sentir a la esperanza le gana.

Desayunar a las tres o tomar el té a las doce.
Empezar la jornada a las nueve o a esa hora terminarla.
No importa el número, ¿qué es una hora?
Me interesa poco cuándo pero le ruego que corra.

Pensar en fechas es pensar en vano.
Si va a venir, venga, no la soporto lejana.
Algún día, algún día… ¿con sus promesas yo qué gano?
Se detendrán las manecillas, seré yo el de la ventana.

Dos para la una

D

UNO

Observar la luna no es asunto sencillo, 
quieres enfocarla pero tu mente la difumina.

La luna lo nota y sin hacer mucho alboroto,
se dirige a ti y te pregunta:
‘¿Soy yo, esta luna, la única que te ilumina?’

¿Cómo mentirle?
Aún buscas el brillo de la otra luna,
aunque parece que se quedó en otro planeta.


¿Qué habrá sido de ti? Tú, de la sonrisa torcida.
Mi cómplice, mi luna llena, la única que me ilumina.
Escondida en mis manías  y en mis ademanes,
me gusta pensar que vives entre la estrellas.
Cuando aquí estabas solo había luz,
luego hubo sombra y luego nada.



DOS


Si se te ofrece y te dan ganas, te confieso, 

puedo ser yo de tu boca un anhelo.

Si quieres reír hasta llorar, dime cuándo.

Reiré y lloraré, pues soy tu cómplice.

¿No sabes a dónde ir? Soy sincera:

puedo ser de tu mano una guía.

Por la noche, si te pierdes, mira al cielo.

Soy yo quien te va a mostrar el camino .

Dele su boca y permítase el anhelo.
Deje que crezca la complicidad a risa y llanto.
Sígala y déjese guiar a cualquier otro lado,
piérdanse, encuéntrense, que vida solo es una.

Déjate llevar por esta nueva luna.

K. R.

Rincones

R

Remembranzas revueltas,
rastros rotos,
razones robadas,
recuerdos ríspidos.

oK - 24

Resulta reconfortante
reencontrarte raíces,
rincones,
romance radiante.

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Ramos rosas,
risueños;
ramas, risas,
rosados rabos.

K - 5

(El Cuyo, El Corchito y Las Coloradas en Yucatán)

 

 

El amor viene en distintas presentaciones

E

Para ustedes.

 

Cuando has encontrado un buen amigo te sientes en casa.

Las máscaras se destruyen al cruzar el umbral de la puerta.

La risa suena sincera, la risa no para.

El amor cobra cierto sentido, el amor cobra vida.

No se puede comprar la confianza ni evitar los recelos,

no hay manera sensata de entregarte ciegamente a otra persona.

Me estremece pensar que al encontrarme contigo,

encontré la manera inmediata de no sentirme tan sola.

Te agradezco cada paso en el camino.

Gracias por darme valor de asomarme al vacío y saltar.

Te idolatro y veo en ti lo perfecta,

lo bonita que puede ser la amistad.

.

Captura de pantalla 2016-02-10 a las 10.03.02 p.m.
El cielo y el suelo de Ciudad Universitaria, en la Ciudad de México.

El escritor

E

Era un escritor que encontró al mundo

y al ver la realidad quedó asqueado,

pues el ser humano, tal vez malvado,

puede a veces hacer lo más inmundo.

Sentíase el escritor nauseabundo

de la cruda realidad, sin confianza,

deprimido, sin ninguna esperanza,

devastado y decepcionado de todo.

¿Cómo viven los demás, de qué modo?

No tiene sentido, falsa ordenanza.

*

Era un escritor que encontró al mundo.

Al unísono todos los pecados:

flores deshechas y gritos formados,

eco muerto en el abismo profundo.

Mal enraizado en pecador fecundo

de voces rebotando sobre acero,

de flores marchitas en el sendero,

nihilismo y esperanzas muertas.

Si todas las visiones son ciertas,

¿qué será lo que nos mate primero?

*

Era un escritor que encontró al mundo.

Aquel mundo que nadie quiere encontrar

y que al palparlo, podría silenciar

a cualquier hombre, rey o vagabundo.

Deambulaba el escritor errabundo

sin sentido ni dirección alguna;

por las noches, sin encontrar fortuna,

solo se podía encontrar perdido.

¿Cuál fue la razón?, maldito descuido,

Reprochó menguante al crecer la luna.

*

Fue un escritor, él encontró al mundo

como Siddharta alguna vez lo hizo:

Bajo gris niebla, como en un hechizo

voraz y lento, sentir moribundo.

¿Cómo los reyes viven un segundo

sin pensar en los demás y su sufrir?

Pero resignado se debe admitir,

que no hay remedio para esta realidad,

y que el consuelo, ante esta adversidad,

siempre ha existido, se llama escribir.

Me gustaría poder odiar al amor.

M

Me gustaría poder odiar al amor.

Pero, ¿Cómo, si de él fui creado?

Estuvo siempre ahí,

Cuando mis padres se conocieron, cuando mis abuelos se vieron por primera vez.

En cada canción que se dedicaron y en cada paso que bailaron.

 

Me es imposible odiar al amor.

Pues él me impulsa y gracias a él respiro,

A pesar de que me haga caer una y otra vez,

Nunca me arrepiento de aquellas veces que me hizo flotar y que me hizo sentir invencible.

Hago todo por amor y él me hace.

Me infla y me desinfla,

Me lo da todo y lo deshace.

 

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